Ante un examen, ¿Qué?

En algunas ocasiones, cuando nos mencionan la palabra examen nos genera cierto estrés que nos bloquea y no nos permite demostrar lo que sabemos.
  • Lo normal es que ese examen sea un conjunto de problemas que seguramente hemos ensayando en clase innumerables veces pero que en esta ocasión vale para nota. Lo primero entonces es olvidarse de la nota.
  • Lo segundo es pensar que los problemas que vamos a hacer no son ni mucho más difíciles ni mucho más fáciles que los ensayados en clase. Bien es cierto que para que este pensamiento sea así, necesitamos previamente haber hecho bastantes ejercicios.
  • Lo tercero es calcular el tiempo que tenemos para hacer el examen. Si tenemos cerca de una hora  y 10 ejercicios lo lógico es pensar que cada problema sale en 6 minutos de media. (Esto lo he calculado dividiendo 60 minutos entre 10 ejercicios). Luego el razonamiento me dice que no deben ser muy largos, posiblemente más fáciles de lo que uno piensa.
  • Y ya que hablamos de pensamiento, debemos pensar que el profesor sólo quiere que los alumnos aprendan. Este razonamiento excluye los pensamientos de: ese problema tiene trampa, es larguísimo, no da tiempo, no sale exacto el resultado (exacto puede ser x=5 o también  x=2/3), etc.
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